Más de 30 boleterías, muchos andenes, miles de personas que pasan, taxistas que esperan y los choferes que van y vienen con sus micros (de uno o dos pisos). Personal de seguridad, municipal, pasajeros y los trabajadores de los negocios del lugar. Todos ellos estuvieron, están o estarán, pero el único que se mantiene hace décadas en la Terminal de Ómnibus de La Plata es el famoso vendedor de golosinas que se sube a los colectivos: Víctor Hugo, más conocido como El Colo.
¿Quién no lo vio alguna vez? Quizás te cruzaste con otro, pero el vendedor de golosinas de la Terminal de Ómnibus de La Plata es sinónimo de El Colo. Así lo llaman a Víctor Hugo, el hombre que conoce se sube a cientos de micros por día pero ni siquiera viaja -salvo cuando tiene que volver a su casa.
Terminal de Ómnibus de La Plata
"Un genio": así lo definen los pasajeros
El Colo generó una identidad no solo por persistir, sino también por su forma de ser, actuar, vender. Ser vendedor ambulante tiene eso: estás expuesto la mayor parte del tiempo, hay otros en la misma y generar un vínculo puede ser difícil aunque también parte de la vida. Frío, calor, lluvia, viento; están.
Amigo de varios choferes, tanto de los que están ahora como de los que ya no están, al Colo lo recuerdan pasajeros de los que iban o van a Buenos Aires, a Magdalena u otros recorridos de corta y media distancia. También de los de larga, ya que qué micro (o colectivo, como le dicen los de fuera de nuestra ciudad) no tuvo a Víctor Hugo arriba. Cómo vendedor, el mejor locutor de a pie de marcas y productos.
Hace 32 años que está allí, y aunque se hagan modificaciones u obras en la Terminal, el no cambia: sonrié, vende y regala felicidad a grandes y chicos. Tan bueno es que terminás comprándole golosinas aunque te subiste al micro sin querer comer algo...